La piel de mi reino: 25 años de arte como resistencia y deconstrucción
- Leyla Aboudayeh
- 20 mar
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 25 mar
Bajo las sombras del pasado colonial y en el contexto de una sociedad en transformación, surge La piel de mi reino: 25 años y más, una retrospectiva que traza la evolución artística de Claudia Coca y su compromiso con la deconstrucción de los imaginarios dominantes. Presentada en el ICPNA de Miraflores, esta muestra se consolida como testimonio de resistencia y exploración identitaria.
Por: Leyla Aboudayeh

Curada por la investigadora y crítica de arte Dorota Biczel, la exposición reúne obras desde mediados de los años 90 hasta la actualidad, revelando la progresión técnica y conceptual de Coca. A lo largo de su trayectoria, la artista ha convertido su práctica en una herramienta crítica para analizar y desafiar los sistemas históricos de representación. Biczel destaca que “la obra de Coca propone una visión liberadora de la igualdad radical, no solo entre los seres humanos, sino también en lo orgánico y lo mineral”.

Desde sus primeras incursiones en los años 90, cuando el autorretrato se convirtió en su medio de diálogo con la realidad —“mis primeros trabajos respondían a un deseo de entender mi propia imagen en un contexto de exclusión y auto-censura”, confiesa Coca—, hasta sus más recientes exploraciones en bordado, dibujo y video, la artista ha transformado cada trazo en un acto de resistencia.

El sociólogo y pensador Gonzalo Portocarrero reflexionó en 2014 sobre la relevancia de su obra:
"La cruzada por la idealización de lo mestizo es también la lucha por construir un espacio donde el espíritu peruano pueda sentirse en casa. Elaborar una imagen de nuestra diversidad pasa necesariamente por el rescate de lo indígena y la superación de la vergüenza histórica. La obra de Claudia Coca va más allá del indigenismo; no busca una visión piadosa del otro humillado, sino que nos confronta con una mirada desinhibida de sí misma. Se enfrenta a las pretensiones colonizadoras de la estética dominante y reivindica lo humano en toda su complejidad, desafiando la jerarquización impuesta por la cultura del espectáculo".

A lo largo de los años, estudios y análisis de sociólogos, curadores e historiadores del arte han reconocido a Coca como una figura clave en la reconfiguración de la imagen del cuerpo mestizo en el arte peruano. Sus autorretratos trascienden la introspección personal para convertirse en un acto político. En sus propias palabras: “Me quiero, y si la gente ve que me quiero, también podrá aprender a quererse a sí misma”, una afirmación que refuerza su apuesta por la autoestima social y la transformación cultural.
Biczel profundiza en la intertextualidad de su obra, resaltando su diálogo con múltiples tradiciones visuales:
“Desde la crónica de Guaman Poma hasta el arte pop, pasando por los monumentos modernos y la publicidad contemporánea, Coca demuestra cómo el universo de las imágenes tiene el poder de construir, desmontar y reformular imaginarios colectivos” (Biczel, 2025).
Para la curadora, su obra abre un espacio para la reescritura de la memoria colectiva y la reivindicación de lo mestizo como eje central de la identidad peruana.

La piel de mi reino se presenta como una crónica visual de resistencia y transformación. Es una invitación a replantear la forma en que se construyen y experimentan las identidades en el Perú contemporáneo, señalando el arte como una herramienta para la denuncia y el cambio social. En un mundo donde las estructuras opresivas aún persisten, la obra de Claudia Coca se presenta como un llamado urgente a mirar, reflexionar y actuar.
Del 25 de febrero al 4 de mayo de 2025
ICPNA: Espacio Germán Krüger Espantoso, Av. Angamos Oeste 160, Miraflores
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